ESTA TARDE

Puede que volvamos a encontrarnos con esta tarde
en otra parte, bajo un cielo diferente,
un clima nuevo, más amable, no tan lluvioso.
El lado del río, eso que llamas orilla,
mejor un poco más lejos, para que intentemos alcanzarlo
sin éxito, para que tengamos que cruzar otra vez,
empezando por el principio pero conociendo el final.

Puede que creas que es más simple,
que el agua se lleva nuestras impurezas,
que podemos quedarnos mirando sin avanzar
y sin retroceder,
esta tarde es el tiempo que nos queda.
¿Qué había antes? ¿Que hay después?
Hemos dicho que ya conocemos el final
aunque quizá podamos introducir cambios,
el relato cuelga de las ramas de los árboles,
ya está escrito pero algunas frases están tachadas.

POR LA AVENIDA

Bajando por la avenida,
continuando con lo que es la mañana,
una mujer tejiendo casi en la oscuridad,
los gestos aprendidos de memoria
de tanto repetirlos,
imposible confundirse,
ya sabemos todo del día, pensamos,
ya podemos mirar hacia atrás,
así seguimos avanzando,
como si la calle no tuviera un final
ni nada nuevo que decirnos.

ANTES

Sostengo tu espejo de mano
mientras busco algo dentro de él.
Si ahora se me cayera y se rompiera
tendría que contar desde este momento
siete años de mala suerte,
conforme a la tradición popular,
siete años de desgracias,
perder el trabajo,
perder una pierna en un accidente,
perderte una tarde de invierno
a la salida del cine.

Por eso tú contienes la respiración,
yo contengo la respiración,
ninguno se atreve a decir nada,
el silencio que crece entre nosotros
es un río que nuestra barca no consigue remontar,
resulta bastante difícil saber
qué es lo que había antes.

LA PARTIDA DE AJEDREZ

En el porche iluminado
dos hombres juegan al ajedrez
en completo silencio.

Uno de ellos, el que fuma sin parar,
guía a su caballo
a lo más oscuro de la noche.

Desde lo alto de una de las torres
alguien mira un incendio,
sigue sin llegar a ninguna conclusión.

VIDA PRIVADA

Dijiste que no volverías a entrar
en un lugar como ese, refiriéndote a la infancia.
Los periódicos se hicieron eco de la noticia,
nuestra vida privada es una farsa.

Recuerda que tienes que pasar por la tintorería
a recoger tu vestido.
No lo dejes para el último momento.

Aún estamos a tiempo de reservar una mesa
en aquel restaurante tan caro.
¿Sabes dónde guardé la tarjeta
con su número de teléfono?