GRANDES MANIFESTACIONES EN GRANDES CIUDADES

Lo intentarás y no lo conseguirás.
Los manifestantes portan pancartas
para asegurarse de que lo has entendido.
Son muchos, ocupan calles y plazas,
no podrías evitarlos aunque quisieras.

Das un rodeo, llegas tarde a casa,
a pesar de la hora alguien llama a la puerta.
Es el invierno con todas sus herramientas,
viene a reparar el grifo averiado.
No tardará mucho
pero después querrá quedarse a dormir.

MOMENTOS ANTES DE ALGO IRREMEDIABLE

Se puede ver desde la habitación de invitados.
La tarde, muy pomposa,
avanza mirando a uno y otro lado de la calle,
sabiendo que ya ha terminado su trabajo.

Otra vez han encendido una hoguera
en el jardín de uno de los chalets adosados.
Qué es lo que quemarán esta noche,
qué rescatarán de entre las cenizas los niños
cuando llegue la mañana.

EL VIENTO EN LAS CORTINAS

Dejo la puerta del pasillo entreabierta,
la mañana va de un lado a otro de la casa,
entra y sale del comedor
como las mujeres encargadas del servicio.

¿Qué permanece
cuando todo se ha marchado?
¿Qué queda de nosotros entonces?

El viento está en las cortinas

y un instante después
ya no está en ninguna parte.

EL MEJOR MOMENTO DEL DÍA

Cuando los albañiles se descuelgan
por el andamio que recubre el edificio
y se increpan unos a otros,
haciendo aspavientos,
que lo han hecho todo mal
y que tendrán que empezar de nuevo.

El hombre que camina valiéndose de su bastón
se detiene en la acera de enfrente
y ve cómo se enciende una ventana,
parece a punto de confesar algo
pero rápidamente se apaga la luz
dejándolo todo como estaba.

ÚLTIMO DÍA DE VACACIONES

Una mañana de agosto,
cuando la niebla ya se ha disipado
y en el tendedero
las camisas nos despiden con la mano.

Hasta pronto, sol clavado en el cielo.
Hasta pronto, mudo océano Atlántico.
Los barcos, sin prestarnos atención,
siguen caminando sobre las aguas,
ajenos a las miradas de sorpresa
de los bañistas más madrugadores.